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Desde el viernes fueron sometidos a una serie de infamias.
Algunos políticos bajo una férrea defensa de Enrique Peña Nieto aseguraron que muchos ni siquiera “parecían” estudiantes. Que "más bien" tenían el “aspecto” de “acarreados”.
¡Vaya prejuicios, vaya infamias!
Se puede estar en acuerdo o desacuerdo con las críticas y las consignas que lanzaron sobre el candidato presidencial del PRI, pero es condenable que los duros hayan descalificado a los jóvenes por el simple hecho de manifestar su disenso.
“Porros, envenenados, jóvenes que organizaron un boicot y que se dejaron manipular”. A los estudiantes les llovieron adjetivos a los que lastimosamente se sumaron algunos medios de comunicación.
Ahora 131 de los estudiantes se defienden en un video en el que muestran sus credenciales y hacen ver, lo que sucedió ese viernes, pero que muchos, por conveniencia, no quisieron registrar: actuaron por convicción propia.
Insisto, se puede estar en acuerdo o no con las consignas -finalmente pacíficas- lanzadas por los jóvenes, pero es reprobable que los hayan querido enlodar sólo por no comulgar con las ideas y por reprobar el ejercicio de gobierno de alguien.
Ese día el senador del PVEM (que va en alianza con el PRI), Arturo Escobar afirmó tajantemente que “el grupo que buscó insultar y agraviar a Peña Nieto venía acarreado, armado y orquestado por el grupo de López Obrador”.
Este lunes, a Gabriel Quadri, candidato presidencial de Nueva Alianza, también le fue mal en un evento universitario en Querétaro. Alumnos lo cuestionaron en torno a su relación con Elba Esther Goridillo. Quadri optó por la misma salida “fácil”: señaló que es el tabasqueño el que “siembra el odio” en las universidades y que manipula a los estudiantes.
Curioso es que, ante casos espinosos de denuncias, son los propios políticos a los que les encanta decir que quien acusa está obligado a probar. Pero cuando son ellos los que imputan, lo hacen con gran ligereza.
Independientemente de afinidades, filias o fobias, es una lástima que subestimen a los jóvenes universitarios capaces de informarse, estudiar, leer y tener una opinión propia más allá de las estrategias publicitarias y propagandísticas.
No todos los estudiantes piensan igual. No todos son "ectivistas", ¿les soprende eso? ¿Vaya descubrimiento, no?
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