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Que conste que les dije que llamaba la atención que al joven lo hubiera presentado la Marina como “presunto” hijo de Joaquín “El Chapo” Guzmán.
O sea, no estaban seguros de a quién nos estaban presentando pero en el fondo nos la vendían como una de las grandes capturas del sexenio.
A muchos no les importó eso de presunto, incluyendo a diversos medios y políticos y se lanzaron a aplaudir lo que acabó siendo una cortina de humo.
La propia DEA, al inicio, envió felicitaciones al gobierno mexicano. Por cierto, a la otra que envíen presuntas felicitaciones.
Tenemos al hijo y vamos por su padre, parecían decirnos desde el ámbito oficial. La propia Josefina Vázquez Mota, candidata presidencial del PAN, se colgó de la “noticia” y dijo que no descansaría hasta ver en prisión nuevamente al Chapo.
“Yo le digo que yo si estoy orgullosa de la Marina y las fuerzas armadas, no como el otro candidato que trae extranjeros para cuidar de los mexicanos”, afirmó.
Pues resulta que la Marina a quien capturó en Zapopan, Jalisco, es Felix Beltrán León, de 23 años y no Jesús Alfredo Guzmán Salazar.
¿Ganaron las prisas electorales? ¿La ansiedad mediática?
¿Qué pasa con nuestro aparato de inteligencia?
Lo interesante es que la DEA confirmó primero que no se trataba del hijo del Chapo y después lo hizo la PGR.
En el fondo de todo esto es que hoy en día, sin rigor en la investigación, “cualquiera” puede ser exhibido como "hijo" del Chapo.
Y claro, ante la presión mediática y política, uno se convierte en el Hijo del Chapo hasta que demuestre lo contrario, una perversión de nuestro sistema de procuración de justicia que puede exhibir a a las personas más allá de probar antes su culpabilidad.
Por eso ya hay nueva canción de cuna: Duérmete niño, duérmete ya...que con el hijo del Chapo, te confundirán.
P.D. Si alguien pensó que la presunta captura ayudaría a Josefina, pues ahora sería de esperarse el efecto contrario. |