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He de confesar que me preocupa la actitud desesperada del presidente del IFE, Leonardo Valdés Zurita, quien urgió a que se firmara una "pacto" para que los candidatos no cuestionen la elección del domingo.
En pocas palabras, que nadie se queje si se dan actos de mapachería, embarazo de urnas, o si se roban boletas.
Imaginense que antes de un partido de fútbol, el árbitro presionara a los jugadores a firmar un compromiso para que, pite lo que pite, no haya quejas y se olviden de impugnar tarjetas o faltas injustas ante la Comisión de Arbitraje, que para eso está.
No me sorprende que varios periodistas también metan presión para que todos firmen, en especial a López Obrador. No es un nuestro papel defender a priori a nadie, menos al encargado de realizar las elecciones cuando ni siquiera se han llevado a cabo.
Al contrario, como periodistas estamos obligados a cuestionarlo todo, analizarlo, indagarlo y señalarlo.
¿Para qué entonces queremos al Tribunal Federal Electoral, si ya tenemos este pacto? A caso ¿es un acto de civilidad aceptarlo todo? o cambio la pregunta, ¿cuestionar un proceso nos hace rijosos?
Este domingo, digan lo que digan, se anticipa una elección cerrada, hay focos rojos y se espera la mayor participación electoral de la historia.
Todos hacemos votos porque gane quien gane, la contienda sea justa y sobre todo limpia, pero no podemos adelantarnos al futuro.
Señor consejero presidente, su pacto, puede dar la luz verde a todo tipo de cochinadas. Espero me equivoque. |